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Infecciones hospitalarias

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19062011

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Infecciones hospitalarias





Publicado el 17.06.2011.
Infecciones hospitalarias: impulsan acciones para reducirlas en la Argentina.

Las infecciones hospitalarias son un verdadero problema para la salud
pública. En la Argentina, el Senado sancionó en abril pasado una ley
que establece la creación de un registro nacional de infecciones
hospitalarias, pero para que se transforme en ley, aún falta la
aprobación de la cámara de diputados. Su implementación permitirá la
elaboración de estadísticas y la planificación de medidas, lo que
impactará positivamente en la reducción de las tasas de infecciones
hospitalarias, y su mortalidad asociada, indica un experto, el doctor
Víctor Rosenthal.


Autor Bruno Geller.

Fuente Agencia CyTA – Instituto Leloir.

Buenos Aires, 15.06.2011.De acuerdo con el doctor Víctor
Rosenthal en la Argentina “las infecciones hospitalarias causan la
muerte de más de 100 mil personas al año. La estimación surge de la
evidencia de que en terapia intensiva mueren uno de cada ocho pacientes a
causa de las infecciones hospitalarias, y se internan en ese sector
alrededor de 800 mil personas al año”.

Rosenthal es fundador y presidente de la Comunidad Científica
Internacional para el Control de las Infecciones Hospitalarias -una red a
la que están adheridos 500 hospitales de 200 ciudades, de 45 países, en
4 continentes- y consultor y editor de las normas de control de
infecciones hospitalarias para la Organización Mundial de la Salud
(OMS). En una entrevista con la Agencia CyTA afirmó que los datos
estimados sobre infecciones intrahospitalarias en el país se basan en
estudios realizados por el consorcio que preside y que fueron publicados
en la revista científica American Journal of Infection Control,
entre otras publicaciones internacionales. Y agregó: “La puesta en
marcha de un registro nacional de infecciones hospitalarias ayudaría a
evitar la mayoría de estas muertes, diminuiría el tiempo de internación
de muchos pacientes y también se ahorrarían significativos gastos en
salud”.


De ser aprobada, la ley de creación de un registro nacional de
infecciones hospitalarias -impulsada por el senador Samuel Cabanchik-
abarcaría a todos los hospitales y clínicas del país. Esta medida obtuvo
media sanción en el Senado de la Nación (Argentina) el 12 de abril del
presente año. Si logran finalmente convertirla en ley -aún falta que se
apruebe en la cámara de diputados- todos los centros de salud deberán
notificar los casos de infección hospitalaria a fin de crear
estadísticas que serán reunidas en un registro nacional, dependiente del
ministerio de salud de la Nación.


“Hay evidencias de otros países y organizaciones que demuestran que si
se miden las infecciones hospitalarias éstas bajan en forma ineludible.
Ello se ha demostrado en Estados Unidos, en Alemania y en la red de
INICC de países en vías de desarrollo, a través de estudios publicados
en importantes revistas científicas internacionales. Las conclusiones
que genera la información sobre la cantidad y tipo de infección
hospitalaria permite emprender acciones para reducirlas”, destacó
Rosenthal quien el día 29 de marzo del presente año asistió a la reunión
de la comisión de salud del Senado de la Nación, en carácter de
consultor del Senador Cabanchik para presentar datos en defensa de la
aprobación de dicha ley. Y agregó: “A través de esas mediciones se
logran implementar medidas efectivas especificas para cada tipo de
infección hospitalaria. Las infecciones principales en las unidades de
cuidado intensivo son del torrente sanguíneo, la neumonía, y la
infección urinaria; y sus causas principales son la falta de higiene de
manos por parte del personal de la salud, el empleo de insumos sin una
correcta limpieza, desinfección y esterilización y la falta de una
técnica aséptica para el manejo de dispositivos tales como catéteres
vasculares centrales, sondas y respiradores”.

Pero, ¿qué es una infección hospitalaria? “Consiste en la ‘entrada’ al organismo de microorganismos tales como Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, y Acinetobacter baumanii,
entre otros, dada la falta de asepsia en procedimientos médicos. “Esos
microorganismos pueden generar infecciones (bacteriemia, infección
urinaria, neumonía, infección de herida, entre otras); lo que provoca el
aumento de la longitud de estadía hospitalaria, mayores costos, y
muertes”, explicó Rosenthal. Y continuó: “En algunos casos esas
infecciones se tratan y se curan, pero entre el 40 y el 60 por ciento de
los casos los pacientes mueren. La mayoría de las infecciones
hospitalarias se producen en unidades de cuidados intensivos y en
quirófanos.”

Países en desarrollo
Más de 300 estudios científicos de INICC
publicados desde 1998, en revistas científicas y congresos
internacionales, revelan que las tasas de infecciones hospitalarias son
entre 3 y 5 veces superiores en los hospitales de países en desarrollo
que en los de países desarrollados tales como Estados Unidos, Canadá,
Europa Occidental y Oceanía. Esta cifra estimada por primera vez por
INICC en 1998, fue nuevamente publicada por INICC en el 2011 en la
revista científica American Journal of Infection Control y es
resultado de una investigación aun mayor a las previas, efectuada ahora
en 422 unidades de cuidados intensivo de 36 países tan diversos como
Argentina, Brasil, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Grecia, India,
Jordania, Kosovo, Líbano, Lituania, Polonia, Tailandia, Túnez, Turquía,
Venezuela y Vietnam, entre otros.


“Si tenemos en cuenta que la tasa de mortalidad debida a las infecciones
en los países en desarrollo también es alarmante, es urgente que
avancemos en la comprensión de la epidemiología y el control de
infecciones hospitalarias en miles de hospitales que afectan a millones
de pacientes de escasos recursos”, indicó Rosenthal.



Reducción efectiva de infecciones hospitalarias
Mediante la
implementación de programas de control de infecciones que incluyen la
capacitación de personal médico y de enfermería, la vigilancia de
infecciones y procesos, y la retroalimentación de los datos hacia el
personal de salud, es posible reducir las tasas de infección
hospitalaria en forma significativa y rápida, indicó Rosenthal.

En esa dirección, un estudio científico de la edición de diciembre de 2010 de la revista científica Infection Control and Hospital Epidemiology
mostró cómo un paquete de medidas logró reducir el 54 por ciento la
incidencia de infecciones del torrente sanguíneo y el 58 por ciento la
mortalidad en unidades de cuidados intensivos de hospitales de 15 países
en desarrollo, entre los que se encuentran Argentina, Brasil, Colombia,
India, México y Perú.


“Este programa apuntó al entrenamiento de médicos y personal de
enfermería para que cumpliesen las normas de control de infecciones
–basadas en evidencia científica- que se deben aplicar en el cuidado
médico y de enfermería de los pacientes a fin de evitar las infecciones
de torrente sanguíneo”, destacó Rosenthal y explicó que algunas de las
normas de control de infecciones recomendadas son la higiene de manos
antes de insertar los catéteres vasculares, el uso de barrera máxima
(bata, guantes y campo estériles, barbijo, gorra) el empleo de gasa
estéril, la aplicación de antisépticos en el punto de inserción del
catéter, usar discos impregnados con clorhexidina en el sitio de
inserción, retirar los catéteres lo antes posible y usar sueros con
sistema cerrado, entre otras medidas.

Para Rosenthal, que la Argentina cuente con un registro nacional de
infecciones hospitalarias significa “reducir en forma significativa las
tasas de infecciones hospitalarias, y su mortalidad asociada”. Y agregó:
“Asimismo me siento muy orgulloso por el hecho de que en mi propio país
tres grupos están trabajando en forma muy activa y efectiva en la
prevención de las infecciones hospitalarias desde hace décadas. Estos
grupos -todos ellos complementarios, necesarios y con un excelente
desempeño- son la Asociación Argentina de Enfermeros en Control de
Infecciones (ADECI), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y mas
recientemente el Programa Nacional de Vigilancia y Control de
Infecciones (VIHDA)”.



Resistencia de microorganismos a los antibióticos
Desde que el
científico Salvador Luria, descubriera -junto a Max Delbrück- en la
década de 1940 que la mutación genética es el factor principal que
otorga resistencia a las bacterias, el conocimiento sobre ese mecanismo
se fue ampliando. Sin embargo, la resistencia de las bacterias y otros
microorganismos a los antibióticos está aumentando.


“Existen distintos mecanismos por los cuales una bacteria puede volverse
resistente a un antibiótico. Uno de ellos consiste en la adquisición de
información genética mediante un proceso denominado conjugación
plasmídica. Algunas bacterias poseen elementos extracromosómicos de ADN
circular llamados plásmidos. Estos pueden contener información genética
de distinta naturaleza, incluyendo genes de resistencia a antibióticos.
Si una bacteria resistente contacta a una sensible, la primera puede
transferirle su plásmido a la segunda mediante conjugación,
transformándola en resistente. Este tipo de generación de cepas
resistentes ocurre cuando aumenta la probabilidad de que distintas cepas
o especies bacterianas entren en contacto, por ejemplo en brotes
hospitalarios a partir de pacientes sometidos a tratamientos prolongados
con antibióticos”, explicó a la Agencia CyTA el doctor Rodrigo Sieira,
investigador de CONICET en el laboratorio de Genética y Bioquímica de
Rhizobacterias en la Fundación Instituto Leloir.

Otro mecanismo consiste en la adquisición gradual de resistencia a
antibióticos debido al surgimiento de mutaciones en el material
genético. “Las bacterias son organismos unicelulares que se reproducen a
gran velocidad, generando una progenie de millones de individuos en
períodos de tiempo relativamente cortos. Debido a errores que ocurren
normalmente durante la replicación del ADN, se producen mutaciones al
azar que determinan que en una población bacteriana exista una
variabilidad genética entre sus individuos. Es decir, algunas bacterias
contendrán modificaciones en su ADN que pueden alterar la estructura de
determinados genes. Los antibióticos son moléculas que interfieren
específicamente con alguna función vital bacteriana. Dado que todos los
procesos fisiológicos se hallan codificados en los genes de la bacteria,
si una mutación al azar modifica el gen sobre el cual actúa un
determinado antibiótico, la bacteria portadora de dicha mutación se
transformará en resistente”, explica Sieira. Y subraya: “Es importante
aclarar que los antibióticos no generan resistencia, la bacteria
portadora de la mutación es resistente en forma previa, aunque nunca
haya sido expuesta al antibiótico. Lo que ocurre es que al aplicar el
antibiótico, las bacterias que portan mutaciones que las hacen
resistentes tendrán una ventaja adaptativa con respecto al resto. En
forma análoga a la selección natural, aquí se producirá una selección
artificial, las bacterias portadoras de la mutación sobrevivirán y el
resto morirá. Las probabilidades de que ocurra este tipo de generación
de resistentes aumentan cuando no se aplica en forma adecuada un
tratamiento con antibióticos. Si no se respeta la duración del
tratamiento o el tiempo transcurrido entre tomas, el antibiótico no
llegará a tener la concentración efectiva necesaria y se pueden
seleccionar artificialmente bacterias que posean una resistencia
parcial, las cuales pueden actuar como sustrato para la acumulación de
mutaciones que generen bacterias con una resistencia mayor. Es por esto
que es necesario generar conciencia en los pacientes para evitar la
automedicación y para que respeten las indicaciones del médico.”


En este sentido, el investigador del CONICET considera que es
fundamental que se tomen medidas para evitar el uso indiscriminado de
antibióticos. “El desarrollo de nuevas generaciones de antibióticos será
beneficioso siempre y cuando se tomen medidas para evitar la
propagación de cepas multirresistentes en infecciones intrahospitalarias
y se genere conciencia en los pacientes para evitar la automedicación y
respetar las indicaciones del médico”, concluyó.

Autor
Bruno Geller.

Fuente
Agencia CyTA – Instituto Leloir.

Fotografías
Foto: Carlos Rosas| Creative Commons | SINC.

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